Somos Carlos, Ariadna y Samuel. Tres jóvenes unidos por la familia y una misma forma de entender la hostelería.
La familia Albert lleva generaciones ligada a la restauración y la hotelería en Benicarló, gestionando distintos restaurantes y un pequeño hotel frente al mar. Crecieron entre cocinas, terrazas y salas llenas; aprendiendo desde pequeños que este oficio va mucho más allá de servir comida.
Carlos descubrió su vocación por la hostelería con solo 16 años. Con el tiempo conoció a Ariadna y, junto a Samuel, decidieron dar un paso adelante: continuar el legado familiar, aportar su propia visión y llevar el proyecto a un nuevo nivel.
Porque para ellos la hostelería no es solo un trabajo. Es una forma de vivir.
